El Niño del Colgante Púrpura
Capítulo 3 - Nueve Años De Mentiras
Rodrigo Montenegro había sido casi un padre para ellas.
Después de la muerte de sus padres, asumió la dirección financiera de la familia.
Isabel nunca cuestionó sus decisiones.
Clara sí.
Antes de desaparecer, había descubierto transferencias que no podía justificar.
Dinero de propiedades familiares había terminado en empresas desconocidas.
Clara pensaba presentar todo ante los abogados.
Entonces desapareció.
Rodrigo dio la explicación.
“Tu hermana robó dinero y huyó.”
Isabel no quiso creerlo.
Pero aparecieron documentos.
Transferencias autorizadas con la firma de Clara.
Una cuenta bancaria a su nombre.
Y una declaración donde afirmaba que quería romper todo contacto.
Isabel pasó años odiando a Clara por haberse ido sin siquiera despedirse.
Ahora Clara le contó otra historia.
“Rodrigo vino a verme.”
“¿Cuándo?”
“El día antes de desaparecer.”
Clara estaba embarazada de Mateo.
Apenas tres meses.
Rodrigo sabía que había descubierto las cuentas.
Le ofreció dinero.
Ella se negó.
Entonces le mostró documentos que aparentemente demostraban que Isabel también estaba involucrada.
“Me hizo creer que tú sabías todo.”
Isabel palideció.
“¿Todo qué?”
“El dinero.”
Clara creyó que su propia hermana ayudaba a Rodrigo.
Cuando amenazó con acudir a la policía, Rodrigo hizo algo peor.
Le mostró una fotografía.
Su novio, Daniel Reyes, golpeado junto a su automóvil.
“Dijo que la próxima sería yo.”
Isabel cerró los ojos.
Daniel había muerto una semana después.
Supuestamente en un robo.
Clara huyó.
“¿Por qué nunca llamaste?”
“Lo hice.”
“Yo nunca recibí nada.”
“Porque Rodrigo controlaba tu oficina.”
Clara abrió otra caja.
Dentro había copias de cartas.
Todas dirigidas a Isabel.
Todas devueltas.
Una frase estaba estampada sobre varios sobres:
DESTINATARIO RECHAZA CORRESPONDENCIA.
Isabel sintió náuseas.
“Yo nunca rechacé esto.”
Mateo observaba desde una esquina.
Clara lo miró.
“Cuando nació, pensé que algún día podría regresar.”
“¿Qué cambió?”
Clara extendió una fotografía.
Rodrigo aparecía saliendo de la escuela infantil de Mateo.
Isabel se quedó helada.
“Me encontró.”
Rodrigo no la había olvidado.
La había estado vigilando.









